
Los discípulos no comprendieron la advertencia que Jesús les dio acerca de la levadura de los fariseos y los saduceos hasta que él los corrigió.
«entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos». Mateo 16:5-12
Resulta instructivo meditar por qué Jesús escogió comparar la influencia de los grupos religiosos más prominentes de la época con levadura, una sustancia cuya mención casi siempre tiene connotaciones negativas en las Escrituras. En el Antiguo Testamento simbolizaba la vida que el pueblo de Israel dejaba en Egipto. Llevaron con ellos panes sin levadura porque su salida fue apresurada y no les dio tiempo para acarrear nada de lo que hubieran podido llevar consigo si su partida hubiera sido planificada con mucha anticipación.
De alguna manera el pan sin levadura les recordaría que al salir de Egipto debieron dejar todo lo que ella representaba.
Existen dos elementos en la levadura sobre los cuales vale la pena meditar.
«¿Acaso no sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?» (1Co 5.6).
Algo pequeño y aparentemente «insignificante» puede traer serias consecuencias para todo un grupo.
Un segundo elemento a notar en la levadura es que su influencia es prácticamente imperceptible.
Del mismo modo, los efectos nocivos de ciertos hábitos y pensamientos no son siempre aparentes en un primer momento, pero lentamente van socavando los fundamentos espirituales de la vida y acaban por producir su derrumbamiento. Por esto, es acertado afirmar que el pecado no es el producto de un instante. Más bien es el resultado final de un proceso de debilitamiento interno que acaba en un acto puntual que lo revela.
Ojo que algunas actividades, que no parecen «tener nada de malo», con el tiempo, pueden llegar a ser letales.
« Todas las cosas me son lícitas, pero no todas convienen» (1Co 6.12).
«entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos». Mateo 16:5-12
Resulta instructivo meditar por qué Jesús escogió comparar la influencia de los grupos religiosos más prominentes de la época con levadura, una sustancia cuya mención casi siempre tiene connotaciones negativas en las Escrituras. En el Antiguo Testamento simbolizaba la vida que el pueblo de Israel dejaba en Egipto. Llevaron con ellos panes sin levadura porque su salida fue apresurada y no les dio tiempo para acarrear nada de lo que hubieran podido llevar consigo si su partida hubiera sido planificada con mucha anticipación.
De alguna manera el pan sin levadura les recordaría que al salir de Egipto debieron dejar todo lo que ella representaba.
Existen dos elementos en la levadura sobre los cuales vale la pena meditar.
«¿Acaso no sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?» (1Co 5.6).
Algo pequeño y aparentemente «insignificante» puede traer serias consecuencias para todo un grupo.
Un segundo elemento a notar en la levadura es que su influencia es prácticamente imperceptible.
Del mismo modo, los efectos nocivos de ciertos hábitos y pensamientos no son siempre aparentes en un primer momento, pero lentamente van socavando los fundamentos espirituales de la vida y acaban por producir su derrumbamiento. Por esto, es acertado afirmar que el pecado no es el producto de un instante. Más bien es el resultado final de un proceso de debilitamiento interno que acaba en un acto puntual que lo revela.
Ojo que algunas actividades, que no parecen «tener nada de malo», con el tiempo, pueden llegar a ser letales.
« Todas las cosas me son lícitas, pero no todas convienen» (1Co 6.12).
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