
El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que
salte para vida eterna... De su interior correrán ríos
de agua viva
(Juan 4:14; 7:38).
salte para vida eterna... De su interior correrán ríos
de agua viva
(Juan 4:14; 7:38).
En estos versículos, por medio de dos figuras se define una vida llena del Espíritu. Jesús le dijo a la mujer junto al pozo de Sicar: “El agua que yo le daré será una fuente.” Después, en el gran día de la fiesta, se dirigió a la multitud, diciendo: “El que cree en mí, de su interior correrán ríos de agua viva.”
En el Nuevo Testamento está la historia de la mujer junto al pozo de Sicar. Había venido a sacar agua para su uso diario. Pero allí encontró al Maestro y recibió el agua de vida, que sólo El puede dar. Así que dejó su cántaro y regresó llevando en su interior una fuente de agua viva (Juan 4:1-30).
Fuente y ríos son dos términos que recalcan el alcance de la obra poderosa del Espíritu Santo, la medida en que se recibe y la medida en que se da. Se recibe el Espíritu ilimitadamente. El apóstol Juan, en su Evangelio, nos dice que Dios dio a su Hijo su Espíritu sin medida (Juan 3:34). Y nos atrevemos a creer que anhela dar su Espíritu sin limitación alguna, a todos sus hijos.
Podemos inferirlo por la promesa que dio por medio de su profeta Joel: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne” (Joel 2:28). Derramar sugiere la idea de abundancia.
Este es el significado de “la plenitud del Espíritu.” Hemos de poseer vida, pero algo más, vida abundante. Hemos de poseer gozo, plenitud de gozo. Hemos de recibir paz, paz que sobrepasa todo entendimiento. Nos corresponde llevar fruto espiritual, y más aún, abundante fruto. Todo esto muestra la diferencia entre aquel que va por la vida tropezando y cayendo y el que disfruta de vigor, paz, poder.
Asimismo, la influencia del Espíritu Santo es sin medida: “ríos correrán.” La vida ya no es un depósito de escasos recursos, que pronto se agotan, y por lo mismo es preciso tratar de conservarlos. La vida es ahora un cauce de recursos infinitos y nos hay peligro de que se acaben. Mientras más se da, más es su aumento; son inagotables los recursos.
Dios les Bendiga.
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