POR TODOS LOS MEDIOS“Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad...Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” Lucas 19:1-10
Este hombre deseaba conocer al Señor, pero tuvo que tomar decisiones y actuar con firmeza para lograrlo.
Era un personaje importante (Versículo 2)
Fue insistente en alcanzar su objetivo sin importarle el qué dirán (Versículo 3-4)
Era receptivo a la voz de Dios (Versículo 5-6)
Estuvo dispuesto a hacer lo necesario (Versículo 8)
Necesitaba al Señor, ya que era un hombre pecador (Versículo 7)
Y tu ¿ en que condición te encuentras? No importa quiénes seamos ni cuál sea nuestra posición, estamos en las mismas condiciones que Zaqueo
“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)
Al igual que con Zaqueo, el Señor Jesucristo acepta nuestra búsqueda de El y responde inmediatamente a ella.
“Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:9-10)
Aunque quienes nos rodeen intenten desanimarnos, avergonzarnos o impedirnos llegar a Dios, debemos saber que El está disponible siempre:
“Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados” (Salmos 22:5)
“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones...” (Romanos 5:5)
“Y daré por respuesta a mi avergonzador, que en tu palabra he confiado” (Salmos 119:42)
Recuerda ¿Si necesitas al Señor? Solamente debes buscarlo y lo hallaras...
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