«Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la misma manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros» Col. 3:13Vivimos tiempos dificiles especialmente en mi Pais 11/Septiembre es sinónimo de divisón de odio de rencor. basta ver las imagenes de la televisión.
En el camino que lleva a la reconciliación hay un paso fundamental: el perdón. Es el sello que rubrica el final de una disputa y constituye el ingrediente más distintivo del cristiano en cualquier conflicto.
El perdón está en el corazón mismo del Evangelio. Todo el mensaje cristiano gira alrededor del perdón de Dios a través de la cruz de Cristo y nos impele a nosotros, como discípulos suyos, a ofrecer o a suplicar perdón allí donde sea necesario. Fallar u obedecer en este punto viene a ser un test básico de nuestra madurez cristiana.
«Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres» Rom 12:18.
Pablo, hombre curtido en mil conflictos, inicia el versículo con dos notas previas: «si es posible» y «en cuanto dependa de vosotros». Estas dos pequeñas cláusulas le dan un toque de realismo imprescindible.
La paz no siempre es posible sencillamente porque es cosa de dos, no depende de una sola parte. Nuestra responsabilidad es intentarlo, tomar la iniciativa, hacer todo lo posible para llegar a «estar en paz con todos los hombres». Los resultados ya no están en nuestras manos.
Mateo 5:44-45 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”
El ejemplo del Señor Jesús es bien elocuente.
«Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» Lc. 23:34
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