El Versículo en Ingles

5 ago 2009

No tengo perdon de Dios


En más de una oportunidad, me encontré con personas con una cierta percepción respecto de la vida relacionable con Dios. El centro principal de esta percepción radica en la imposibilidad de acercase a Dios por sentirse en una condición impura, debido a conductas o hábitos poco nobles o pecaminosos.
Creo que son muchos los que se sienten intimidados por esta manera de pensar.
Estas equivocadas conductas producen un efecto letal, el sentimiento de impureza los inunda, que luego refuerza el pensamiento de no ser aptos para acercarse a Dios, estas acciones se van acumulando en nuestro interior, por la propia naturaleza humana un estado de impureza que se acrecienta cada vez más.
Comunemente escuchamos:

Soy muy pecador para buscar a Dios.
Estoy muy alejado para ser oído por El.
Dios no puede aceptarme tal cual estoy.
Por todas mis acciones sería solo castigado por Dios.

Estas son algunas expresiones profesadas en este sentido, haciendo de ellas un pensamiento de autoflagelación espiritual, lamentándose que por esa realidad se haga imposible el vínculo con Dios.
Pero como la altura de los cielos a la tierra engrandeció mi Señor su misericordia
y nos dice:

"Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos.

Id, pues, y aprended qué significa: Misericordia quiero y no sacrificio.
Porque yo no he venido para llamar a justos, sino a pecadores."
Debes saber que El te ama por lo que eres y no por lo que haces y que esa condición de amor es absolutamente inalterable, encontrando en Jesús una fuente de perdón, restauración y nueva vida.

Si te sientes sucio, impuro, enfermo espiritualmente, o no apto, definitivamente Jesus será medicina para tus huesos

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